domingo, 30 de diciembre de 2012

Primer lienzo


"Cuando Pulgarcito advirtió que se habían marchado, salió de la madriguera.
-Es peligroso atravesar estos campos de noche -pensó-; sería muy fácil caerse y romperse un hueso.
Por fortuna tropezó con una concha vacía de caracol.
-¡Gracias a Dios! -exclamó- Ahí podré pasar la noche con tranquilidad.
Y se metió dentro del caparazón." Pulgarcito. HH. Grimm

Bajo esta cita, dejo el proceso de creación del primer óleo sobre el cuento de Pulgarcito.
Como se puede observar, se trata de una escena nocturna en la que aparece la concha de caracol donde Pulgarcito se escondió la primera noche que pasó fuera de casa. 
Basada en el cuento de los hermanos Grimm, esta imagen no es más que un fondo para una escena determinada, ya que no aparece ningún personaje. Se decidió no incluir a Pulgarcito en los lienzos, para realizar una colección de "fondos" inspirados en la historia de Perrault y los HH. Grimm. Dichos fondos son estudiados previamente mediante fotografías, en las que se incluyen los elementos que deben aparecer en la imagen, realizando algunas pruebas, y selección de las mismas.



Fotografías a partir de las cuales se seleccionó la imagen que finalmente se utilizaría para el cuadro.
Tras haber escogido la fotografía que servirá de referencia, se hizo un boceto en tinta china para estudiar luces y sombras.


Posteriormente, se comienza a dibujar en el lienzo, abocetando las formas más importantes, y señalando algunas zonas del claroscuro.


 Empezamos a pintar dando una base muy diluida, y marcando tonalidades.


Después, añadimos capas menos diluidas para aportar algunos detalles y afinar los colores, empezando a diferenciar distintos planos en la imagen, y decidiendo cuales serán las zonas más detalladas, y cuales deberán quedar más deshechas.


Este es el aspecto que el cuadro ha adquirido:

Caracol
46 x 55 cm
Óleo sobre lienzo

Como se puede observar, no se trata de una alusión directa al cuento, sino de, más bien, una imagen inspirada en una de las escenas descritas por los hermanos Grimm. Naturalmente, se trata de una imagen que remite a la fantasía utilizando referencias reales, y un plano muy concreto de la escena. 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Gustave Doré

Hoy os presento a Gustave Doré (1832-1883).
Este célebre ilustrador del siglo XIX realizó una versión de Pulgarcito en grabado.
Fue de los ilustradores más conocidos y productivos de su tiempo, ya que vivió tan sólo 50 años, e ilustró una cantidad ingente de cuentos tradicionales y otro tipo de novelas, publicando en algunos periódicos y exponiendo en varias galerías. Su estilo, repleto de líneas que dan vida y volumen a las imágenes, resultó bastante versátil en cuanto a la temática de las imágenes, aportándoles un toque de oscuridad y misterio, además de la expresividad característica del arte clásico, en el que los personajes parecen permanecer congelados en un instante del movimiento, con historiadas pero calculadas poses.
La versión que Doré ilustró de Pulgarcito fue la Perrault, al igual que hizo con otros cuentos tradicionales en Les Contes de Perrault.
Personalmente, creo que la exageración en los gestos y poses resulta en ocasiones demasiado forzada, aunque su versión de los cuentos resulta de gran interés a la hora de buscar referencias gráficas al respecto.

Gustave Doré, Le Petit Poucet

jueves, 20 de diciembre de 2012

Aniversario del éxito de las adaptaciones

Hoy no podía dejar pasar el aniversario de la primera publicación de los cuentos de los Hermanos Grimm para hablar de ellos.
A pesar de su fama como escritores de historias que aun se cuentan de padres a hijos, el verdadero mérito de este par de genios reside en las adaptaciones que hicieron de cuentos medievales, cuyo contenido sexual y violento no se correspondía con la época y el público al que eran destinados.
No puedo estar segura al cien por cien, pero diría que éste fue el verdadero comienzo del auge de las "versiones"; historias adaptadas a los tiempos que corren, de modo que vuelvan a captar el interés del espectador, o que no dejen de hacerlo. Hoy día, estamos invadidos por las versiones: cine, literatura, e incluso artes visuales. Cada vez cuesta más encontrar productos, digamos, pertenecientes a la cultura contemporánea, con una base creativa original, que no sean meras "relecturas" de historias ya contadas.
Esto produce, a mi modo de ver, dos consecuencias: por un lado, es obvio que la industria cultural incrementa sus ingresos de forma sencilla, a costa de repetir patrones y estereotipos cuyo éxito ya está comprobado y vendérselos a las masas. Por otro, pienso que la combinación de dichos modelos enriquece las historias que ya conocemos, utilizando unos u otros según el público al que pretendan dirigirse, y el tono que quieran adquirir.
Me resulta especialmente curioso el ejemplo de Blancanieves, cuyo despliegue de versiones cinematográficas en menos de un año me ha dejado atónita.
El cuento de la pobre muchacha que competía con la mujer más poderosa del reino en belleza, según tenía entendido hace relativo poco tiempo, pasó de ser una macabra historia medieval de celos, a un clásico Disney en el que el "amor verdadero" salva a la protagonista y consigue que venza frente a la malvada madrastra. Sin embargo, en muy poco tiempo se han proyectado tres versiones más en las que tenemos Blancanieves para todos los gustos (o al menos, variados):


Mirror Mirror, donde se trata de un cuento digno de la empalagosidad y superficialidad holliwoodiense;


Blancanieves y la Leyenda del cazador, donde se convierte en mercenaria víctima de lo que ahora se conoce como síndrome de Estocolmo;


Y la versión española de Blancanieves; que aun no he visto, pero que utiliza el, tan de moda, estilo retro en blanco y negro para retratarnos a una Blancanieves torera.
¿Dónde quedó el cuento original de Blancanieves? Si no investigáramos sobre ello, probablemente tan sólo podríamos percibir un atisbo de la esencia del cuento sintetizando todas las historias y despojándolas de toda la ornamentación que las hace distintas unas de otras.
Sin embargo, quizá el interés de todas ellas resida en el tratamiento de toda esa ornamentación. Y quizá, en un mundo donde casi todo está inventado, debiéramos ir acostumbrándonos al manejo de dichas piruetas narrativas para expresar una idea del cuento, u otra, y adaptarlas al público actual al que queremos dirigirlas. Igual que se lleva haciendo con Pulgarcito desde que se publicó por primera vez, aunque necesitaría otra entrada de este blog para hablar de ello.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Biblioteca infantil

Hoy he hecho una incursión en la sección infantil de la biblioteca.
Parece que se trata de una sección poco visitada, pero para mí resulta la más interesante de todas. Es impresionante la cantidad de material ilustrado que hay almacenado en su interior; páginas y páginas repletas de dibujos y cuentos, fantasías que transmiten realidades, personajes que transmiten sentimientos.
Naturalmente, he encontrado numerosas versiones del cuento de Pulgarcito (¡incluida una versión original de Perrault en francés!), con sus correspondientes ilustraciones, y, naturalmente, pienso echar un vistazo a todas y cada una de ellas, analizando semejanzas y diferencias entre unas y otras, y atendiendo a la época en que fueron realizadas, pues aunque a penas se haya hablado de ello, cada versión de una historia está ligada, e incluso, me atrevería a decir, depende de su correspondiente contexto histórico.
Próximamente, novedades al respecto.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Tinta china

Últimamente he realizado dos ilustraciones en tinta china de color sepia, que definen el formato final que corresponderá a una serie de obras realizadas con dicha técnica, e inauguran una nueva etiqueta de este blog.

La Huida
Tinta china sobre papel
16,5 x 21 cm

En horizontal, trabajé la escena de la huida, dejando constancia del aspecto que tendrían los hermanos de Pulgarcito (y el tamaño de éste respecto al de sus hermanos), y la finca del Ogro, cuya cabaña proyecta un haz de luz que ilumina la imagen, y que hace referencia a varias cuestiones: el hecho de que los habitantes del lugar están despiertos, y han descubierto el desastre que ha ocasionado el Ogro, engañado por Pulgarcito (cosa que también queda patente gracias a las aterradas miradas de los niños hacia la cabaña); y la inspiración de la escena en la huida de los presos de una cárcel cuyos focos iluminan el patio para localizarlos, indicando que han escapado de su cautiverio.
Para enfatizar la corta edad de los protagonistas, decidí, no sólo hacerlos saltar la tapia, sino atravesarla colándose entre los huecos de los enormes pedruscos. 

Pulgarcito
Tinta china sobre papel
21  x 16,5 cm

En vertical, como prueba de que el formato escogido funciona en ambos sentidos, retraté a Pulgarcito siendo medido marcando su altura con un lápiz sobre las tablas de madera de la pared de una casa (haciendo referencia al ambiente rural en el que se mueve el personaje). Obviamente, el tamaño del lápiz y del dedo que lo sostiene se encuentran "agigantados" en comparación con el de Pulgarcito, jugando con el exagerado contraste que esto supone, y con la expresión de orguyo del inocente chiquillo, ilusionado con la posibilidad de haber crecido un par de milímetros.
Ha de comentarse, ya que anteriormente no se ha mencionado, que se trata de un tema (el de, digamos, el contraste entre proporciones) bastante utilizado en leyendas populares (Los viajes de Gulliver, Las Habichuelas Mágicas,...) y novelas más modernas (Alicia en el País de las Maravillas, Los Borrowers,...), en las que, el protagonista, a pesar de su diminuto tamaño respecto al del resto de personajes, vence gracias a su nobleza y astucia.
De este modo, y volviendo a nuestra ilustración, podría decir que es un retrato más "genérico"; no especifica el cuento del que se trata tan claramente como la anterior, sino que simplemente muestra una visión particular del personaje.
A su vez, resulta curioso el hecho de crear un contexto en el que se entrecruzan la fantasía y la realidad, al sumergir a un personaje ficticio en una situación por la que pasaría cualquier niño.

Más personajes

Esta vez muestro los primeros bocetos de otros personajes de la obra de Perrault; la pareja de Ogros, y los hermanos de Pulgarcito.

Planteamiento de los hermanos de Pulgarcito
Aspecto final de los hermanos de Pulgarcito (tres pares de gemelos)

En un principio, y teniendo en cuenta que el autor habla de siete niños de edades comprendidas entre 7 y 10 años, pensé en incluir trillizos entre ellos, pero, relellendo con atención el relato de Perrault, observé cómo él mismo habla de que su madre "trabajaba a destajo y los traía a pares", lo cual, literalmente, significa que hay tres parejas de gemelos en el cuento, más Pulgarcito, el más joven de todos. Así pues, realicé un boceto para cada hermano, trabajando con el carácter de cada personaje, reflejado en su físico. Podríamos decir, que entre estos tres modelos hay un niño "glotón", otro "tímido", y uno más "espabilado". Inspirándome en estos tres conceptos, cada muchacho adquirió una expresión y unos rasgos físicos de acuerdo con su personalidad. 

Bocetos para los ogros y algunas escenas en las que aparecen

Respecto a los Ogros, ya hablé de sus descripciones y de su carácter anteriormente, comentando también algunas semejanzas con personajes que hoy día todos conocemos. Además, realicé algunas escenas en las que estos personajes debían aparecer, como aquella en la que los niños son recibidos por la mujer del Ogro, a la entrada de la casa. Esto derivó en el planteamiento de algunos espacios y ambientes en los que deben moverse estos personajes, como la cabaña del Ogro, fabricada a base de materiales naturales, que uno podría encontrar en el bosque, aunque de tamaño considerable, dado que los ogros son seres grandes.
En principio, pensaba elaborar la huida de los niños representándolos saltando una valla a base de palos puntiagudos, pero el relato especifica que se trata de una "tapia", de modo que, pensando en la envergadura del Ogro, decidí recrear la escena sustituyendo los palos por pesadas piedras.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Bocetos escultóricos

Últimamente he estado experimentando con la escultura para hacerme una idea de la proporción de Pulgarcito respecto a la realidad.


El resultado ha sido el monigote de 6,5 cm que veis a la derecha de la imagen, junto a un estudio de los rasgos volumétricos de un niño. Probablemente, estos bocetos en tres dimensiones no se correspondan exactamente con las versiones dibujadas, pero me sirven para observar cómo se integra el personaje sobre el fondo.
Así pues, he hecho algunas fotografías en sitios reales:


También os muestro la versión en plastilina, de proporciones mayores a las que le corresponden.