miércoles, 30 de enero de 2013

Fin de la versión de Perrault

Nuevas tintas chinas, y últimas, por el momento. He decidido acabar con ellas la versión ilustrada del cuento de Perrault, y comenzar con la de los hermanos Grimm en otra estética. Últimente he encontrado varios referentes que utilizan la línea como medio más significativo para sus ilustraciones, y posiblemente pruebe con esa dinámica.
Sin más dilación, os presento los nuevos trabajos:
"El padre y la madre los llevaron al lugar más oscuro y tupido del bosque y, en cuanto llegaron, huyeron por un sendero apartado y abandonaron a los niños.
[...] Helos ahí, entonces, muy asustados, pues cuanto más caminaban más se perdían y se internaban en el bosque." Pulgarcito, Charles Perrault.

Perdidos en el bosque
Tinta china sobre papel
16,5 x 21 cm
"Lo primero que preguntó el ogro fue si la cena estaba lista y si había sacado el vino, y  en seguida se sentó a la mesa. El cordero estaba aún sangrando, pero por eso mismo lo encontró mejor.
Olfateaba a derecha e izquierda, diciendo que olía a carne fresca.
-Será- le dijo su mujer- ese ternero que acabo de preparar.
-Huelo a carne fresca, otra vez te lo digo- repuso el ogro mirando de reojo a su mujer- aquí hay algo que no comprendo." Pulgarcito, Charles Perrault.
"Huelo a carne fresca"
Tinta china sobre papel
16,5 x 21 cm

lunes, 14 de enero de 2013

Bocetos. Construcción de escenas.

Dejo aquí algunas páginas de mi libreta de bocetos. Algunos de estos garabatos han servido para ilustraciones que ya he subido, y otros servirán para otras nuevas. De todos modos, pese a que no todos los bocetos lleguen a convertirse en ilustraciones acabadas, estoy descubriendo que la planificación de los espacios y las escenas  me ayudan a crear las imágenes finales. En realidad, se trata de una cuestión de ensayo y estudio, más que de necesidad. A su vez, son estos bocetos los que facilitan, espero, la comprensión de la historia por parte de un espectador que de otro modo sólo podría ver el resultado final, sin saber de dónde proviene.

Llegada del ogro a la casa donde
Pulgarcito y sus hermanos se refugian.
Pulgarcito deja guijarros blancos en el camino que recorre
con sus hermanos para poder volver a casa.

Las ogresas, pequeñas pero malvadas, son degolladas por su padre, el ogro.

Los leñadores discuten sobre el abandono
de sus hijos en el bosque.

Los hermanos de Pulgarcito, tres pares de gemelos.
Bajo la cama del ogro.

Finalmente, dos fases del proceso de realización de una tinta china: aspecto del dibujo a lápiz, y pasado a tinta.
La discusión
Dibujo previo a lápiz
La discusión
Tinta china sobre papel
16.5 x 21 cm

Como se puede observar, con el lápiz se estudia la construcción de luces y sombras, además de construir la imagen con todos los elementos que se quieren incluir en ella. De este modo, también se tiene oportunidad de estudiar la profundidad, escogiendo las zonas que deben quedar más detalladas y "cuidadas", a diferencia de las que quedarán menos definidas. A pesar de todo, sin embargo, con tinta china aun se realizan algunas modificaciones sobre la marcha.

lunes, 7 de enero de 2013

Tinta china II

Estas Navidades he aprovechado para hacer algunas ilustraciones sobre la versión de Perrault.
Utilizando el mismo formato y técnica que en las anteriores, he probado con varios niveles de mancha.
"Vino un año de "vacas flacas", y la hambruna fue tan grande, que estas pobres gentes decidieron deshacerse de sus hijos. Una noche, mientras que los niños estaban acostados, el leñador, sentado con su mujer junto al fuego, le dijo con el corazón transido de dolor:
-Estás viendo que ya no podemos alimentar a nuestros hijos; no soportaría verlos morir de hambre ante mis ojos, y estoy decidido a abandonarlos mañana en el bosque, lo que será muy fácil, pues mientras ellos se entretienen haciendo haces con las astillas, nosotros huiremos sin que nos vean.
-¡Ah! -exclamó la leñadora- ¿Serías capaz de abandonar a tus hijos? [...] Pulgarcito escuchó todo lo que dijeron, pues, habiendo oído desde su cama que hablaban de asuntos importantes, se había levantado con mucho cuidado y se deslizó debajo del taburete de su padre para escucharlos sin ser visto." Pulgarcito, Charles Perrault.

La discusión
Tinta china sobre papel
16.5 x 21 cm
"[...] el ogro, habiéndose despertado a medianoche, se arrepintió de haber dejado para el día siquiente lo que pudo hacer la víspera. Saltó, pues, bruscamente de la cama, y cogiendo su enorme cuchillo:
-Vamos a ver -dijo- cómo se portan estos pequeñajos; no lo pensemos dos veces.
[...]
Se dirigió después a la cama de sus hijas y, habiendo tocado los gorros de chicos:
-¡Ah! -exclamó- ¡Aquí están nuestros mozuelos! ¡Pues, venga, manos a la obra!
Y, diciendo esto, degolló sin vacilar a sus siete hijas." Pulgarcito, Charles Perrault.
La muerte de las ogresas
Tinta china sobre papel
16,5 x 21 cm
 "Pulgarcito sintió menos miedo, y les dijo a sus hermanos que huyeran a toda prisa a casa, mientras el ogro dormía profundamente, y que no se preocuparan por él. Le obedecieron y llegaron en seguida a su casa.
Pulgarcito, acercándose al ogro, le sacó suavemente las botas y se las puso al instante." Pulgarcito, Charles Perrault.
Las botas de Siete Leguas
Tinta china sobre papel
16,5 x 21 cm

Las dos primeras ilustraciones acompañan dos escenas en las que la crueldad que contiene el cuento de Perrault se hace patente; en una, los padres de Pulgarcito deciden abandonar a sus hijos, y en la otra, el ogro asesina a sus propias hijas, confundido por Pulgarcito. Ambas son retrato de una sociedad hastiada por el hambre y la brutalidad, que posteriormente, los hermanos Grimm "maquillarían", adaptándolo a los nuevos tiempos.
Finalmente, en la escena en que Pulgarcito le roba las botas al ogro mientras duerme, se ha basado el diseño de éstas en unas botas de montaña como las que hoy día podríamos utilizar para recorrer mundo, incluyendo los cordones redondos que las caracterizan. De este modo, Pulgarcito no sólo tiene que sacarle las botas, sino desatarlas previamente, para poder quitárselas. Además, se enfatiza el hecho que las botas se ajustan al pie de quien las lleva.