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lunes, 19 de noviembre de 2012

Más personajes

Esta vez muestro los primeros bocetos de otros personajes de la obra de Perrault; la pareja de Ogros, y los hermanos de Pulgarcito.

Planteamiento de los hermanos de Pulgarcito
Aspecto final de los hermanos de Pulgarcito (tres pares de gemelos)

En un principio, y teniendo en cuenta que el autor habla de siete niños de edades comprendidas entre 7 y 10 años, pensé en incluir trillizos entre ellos, pero, relellendo con atención el relato de Perrault, observé cómo él mismo habla de que su madre "trabajaba a destajo y los traía a pares", lo cual, literalmente, significa que hay tres parejas de gemelos en el cuento, más Pulgarcito, el más joven de todos. Así pues, realicé un boceto para cada hermano, trabajando con el carácter de cada personaje, reflejado en su físico. Podríamos decir, que entre estos tres modelos hay un niño "glotón", otro "tímido", y uno más "espabilado". Inspirándome en estos tres conceptos, cada muchacho adquirió una expresión y unos rasgos físicos de acuerdo con su personalidad. 

Bocetos para los ogros y algunas escenas en las que aparecen

Respecto a los Ogros, ya hablé de sus descripciones y de su carácter anteriormente, comentando también algunas semejanzas con personajes que hoy día todos conocemos. Además, realicé algunas escenas en las que estos personajes debían aparecer, como aquella en la que los niños son recibidos por la mujer del Ogro, a la entrada de la casa. Esto derivó en el planteamiento de algunos espacios y ambientes en los que deben moverse estos personajes, como la cabaña del Ogro, fabricada a base de materiales naturales, que uno podría encontrar en el bosque, aunque de tamaño considerable, dado que los ogros son seres grandes.
En principio, pensaba elaborar la huida de los niños representándolos saltando una valla a base de palos puntiagudos, pero el relato especifica que se trata de una "tapia", de modo que, pensando en la envergadura del Ogro, decidí recrear la escena sustituyendo los palos por pesadas piedras.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Bocetos escultóricos

Últimamente he estado experimentando con la escultura para hacerme una idea de la proporción de Pulgarcito respecto a la realidad.


El resultado ha sido el monigote de 6,5 cm que veis a la derecha de la imagen, junto a un estudio de los rasgos volumétricos de un niño. Probablemente, estos bocetos en tres dimensiones no se correspondan exactamente con las versiones dibujadas, pero me sirven para observar cómo se integra el personaje sobre el fondo.
Así pues, he hecho algunas fotografías en sitios reales:


También os muestro la versión en plastilina, de proporciones mayores a las que le corresponden.

lunes, 15 de octubre de 2012

Referentes varios

Ayer me dediqué a buscar referencias para los personajes de la obra de Perrault.
En primer lugar, analicé el carácter de cada uno, y después pensé en personajes de la vida real que pudieran encajar en sus perfiles. Como veréis, se trata de gente que aparece en los medios audiovisuales, ya que prefiero buscar entre caras conocidas, con las que la mayoría de los espectadores estén familiarizados. El resultado de la búsqueda fue este:

Para Pulgarcito y sus hermanos, probé a buscar películas (que suele ser mi recurso más utilizado) en la que aparecieran niños, a ser posible, de entre 7 y 11 años. Tras ver varios de ellos, me dí cuenta de que sus rasgos no diferían demasiado, y caí en que la diferencia de edad entre unos y otros, y el periodo de crecimiento en el que aun se encuentran, no define aun sus facciones lo suficiente como para crear cierta personalidad en su físico; sin embargo, hay algo que me interesa mucho en todos ellos, y es el carácter que expresan con sus gestos en función de los personajes que interpretan (expresión triste, alegre, inocente, astuta, traviesa, etc.).

La búsqueda de un referente para el Ogro fue divertida; sólo tuve que recordar a algunos de los hombres que he visto últimamente que cumplieran con el físico que cabe experar de un monstruo tal, sin llegar a ser monstruos; hombres muy fornidos, gruesos, con rasgos brutos (nariz ancha, cejas pobladas, mandíbula pronunciada) y expresión malhumorada. Lejos de retratar un ser fantástico, me decanto por, más bien, un hombre terriblemente malvado, cruel, irracional y falto de sentido común cuyo tamaño supera al habitual, y cuya fuerza bruta rige más que su cerebro. Cabe imaginar que, en aquellos tiempos, los crímenes y la explotación infantil debido a situaciones extremas de pobreza, estaban a la orden del día, y no creo necesario exagerar el carácter fantástico del cuento con un antihéroe artificioso, sino mostrarlo tal cual imagino al autor de dichos crímenes en el mundo real.

La esposa del Ogro debe ser una mujer mayor afable y bondadosa, aunque en sus rasgos debe quedar plasmada la violencia que su marido proyecta sobre ella, no de forma tan directa como las cicatrices o hematomas, pero sí en la expresión de gravedad, o el gesto de tristeza producido por un pasado turbulento junto a su compañero. En realidad, resulta un personaje complejo psicológicamente; resulta ser una mujer buena, que sin embargo vive junto a un ser horrible. No sabemos de dónde procede esa unión, pero, partiendo de la época en que fue escrito el relato, en la que las mujeres aún carecían de derechos ante los hombres, podríamos imaginar que no está casada con el Ogro voluntariamente, y que su vida junto a él no es demasiado agradable.

Aun más interesante resulta la relación entre la esposa del Ogro y él si contamos con que ambos han tenido hijas. Las ogresas, asesinadas por su padre gracias al ingenio de Pulgarcito, son seres casi demoníacos, pero muy queridas por sus padres. Al igual que ocurre con el Ogro, no quisiera exagerar el físico de estas pequeñas arpías, identificándolas, más bien, con niñas detestables a las que un niño de siete años podría temer y odiar al mismo tiempo. De modo que, lo que el autor describe como niñas que chupan sangre, podría traducirse a un abuso de los demás niños, o al hecho de no ser castigadas por el mal que ocasionan. Al igual que en el resto de personajes, sus rasgos físicos deberán estar apoyados por una expresión que las caracterice, en este caso, maldad suavizada por los dulces rasgos de una niña.