Hoy, viendo un documental sobre los primeros grandes almacenes de la Historia, no podía (ya fuera debido a mi obsesión por la ilustración, o porque realmente partan de la misma idea) dejar de relacionar conceptos entre una y otra. Podríamos decir que ambas parten de un mismo principio: la creación de mundos ideales con los que la gente, sea de la clase social que sea, se sienta identificada, y ansíe poseer.
Además, podríamos hablar también, del mundo del cine "comercial", que vende historias que todos comprendemos, y con las que nos sumergimos en nuestras propias aspiraciones, miedos (a propósito de la fiesta de Todos los Santos), frustraciones, etc.
En definitiva, se trata de empresas que juegan con las sensaciones del espectador para venderle un producto.
Sin embargo, al final del documental, se habla de cómo las mujeres, a las que aquellos grandes almacenes habían liberado, sacado de sus casas, y equiparado con ciudadanas de nivel económico superior, se vuelcan en contra de la "esclavitud" comercial que suponía pasar las horas trabajando en semejantes lugares, o admirando sus productos (o padeciendo la cleptomanía, que también cobró auge a partir de entonces).
Es curioso cómo, después de darle el éxito, tanto económico, como social, a este fenómeno tan presente en la "vida moderna" como es el comercio, de pronto, nos volvemos en contra suya. Cómo, sin apenas darnos cuenta, distinguimos entre géneros"comerciales", y "de autor" en la cultura.
¿Cuál es la diferencia entre un concierto de música clásica, y otro de los Rolling Stones? ¿Cuál de ellos nos hace más "distinguidos"? ¿Acaso hoy día seguimos haciendo la misma distinción de clases que en el siglo XIX?
Rockwell (este señor sirve de ejemplo para casi todos mis razonamientos) se dedicó a pintar numerosos anuncios de productos que ahora llamamos "consumibles"; chicles, calcetines, refrescos, etc. Sin embargo, llegó un momento en el que la gente pensaba: "¡Es un Rockwell! ¡Así que debe de ser un buen calcetín, digno de confianza!" (Marling, Karal Ann. "Norman Rockwell 1894-1978 El pintor más popular de Estados Unidos". Ed. Taschen, Alemania, 2005).
Rockwell fue quien creó esa imagen de confianza en algunas marcas. Sus ilustraciones hacían imaginar mundos maravillosos a los clientes, que se dejaban llevar por la publicidad.
Hoy día, ocurre algo parecido con la cultura, sobretodo en el campo del cine, de la literatura, y de toda manifestación cultural o artística que contenga una cierta narración en la que sumergir al espectador.
Pese a los avances, una imagen sigue valiendo más que mil palabras, y en ocasiones, incluso puede llegar a cambiar la conciencia social de un momento determinado, por muy artificial que sea la idea que ilustra.
Quizá, por mucho que critiquemos la cultura de masas, en nuestro interior sigamos disfrutando con las carreras de vainas de Star Wars, o con los cómics de Superman. Quizá la clave del éxito ante las masas sea el goce de los sentidos, sobre la profundidad del concepto. O quizá no sea sólo eso.

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