viernes, 8 de marzo de 2013

El sombrero

"Cuando ambos forasteros vieron a Pulgarcito, no sabían qué decir de asombro. Entonces uno de ellos llevó al otro a un lado y dijo:
-Oye, el pequeño muchacho podría ser nuestra fortuna si lo exhibimos por dinero en una gran ciudad. Vamos a comprarlo. Fueron hacia el campesino y dijeron:
-Véndenos al pequeño hombrecito, le irá bien con nosotros.
-No -dijo el padre-. Es mi tesoro y no lo pongo en venta por todo el oro del mundo.
Pulgarcito, sin embargo, cuando oyó el trato, se subió al pliegue de la chaqueta de su padre, se le puso en la espalda y le susurró al oído:
-¡Oh, padre, entrégame! Ya verás cómo vuelvo otra vez. Entonces el padre lo dio por una buena pieza de oro.
-¿Te quieres sentar? Le dijeron.
-¡Ay! Sentadme en el ala de vuestro sombrero, así puedo pasearme de un lado a otro y contemplar el paisaje sin caerme.
Hicieron su voluntad, y cuando Pulgarcito se hubo despedido de su padre, se pusieron en camino." Pulgarcito, HH. Grimm
El sombrero
16,5 x 21 cm
Tinta china sobre papel

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