Ayer me dediqué a buscar referencias para los personajes de la obra de Perrault.
En primer lugar, analicé el carácter de cada uno, y después pensé en personajes de la vida real que pudieran encajar en sus perfiles. Como veréis, se trata de gente que aparece en los medios audiovisuales, ya que prefiero buscar entre caras conocidas, con las que la mayoría de los espectadores estén familiarizados. El resultado de la búsqueda fue este:
Para Pulgarcito y sus hermanos, probé a buscar películas (que suele ser mi recurso más utilizado) en la que aparecieran niños, a ser posible, de entre 7 y 11 años. Tras ver varios de ellos, me dí cuenta de que sus rasgos no diferían demasiado, y caí en que la diferencia de edad entre unos y otros, y el periodo de crecimiento en el que aun se encuentran, no define aun sus facciones lo suficiente como para crear cierta personalidad en su físico; sin embargo, hay algo que me interesa mucho en todos ellos, y es el carácter que expresan con sus gestos en función de los personajes que interpretan (expresión triste, alegre, inocente, astuta, traviesa, etc.).
La búsqueda de un referente para el Ogro fue divertida; sólo tuve que recordar a algunos de los hombres que he visto últimamente que cumplieran con el físico que cabe experar de un monstruo tal, sin llegar a ser monstruos; hombres muy fornidos, gruesos, con rasgos brutos (nariz ancha, cejas pobladas, mandíbula pronunciada) y expresión malhumorada. Lejos de retratar un ser fantástico, me decanto por, más bien, un hombre terriblemente malvado, cruel, irracional y falto de sentido común cuyo tamaño supera al habitual, y cuya fuerza bruta rige más que su cerebro. Cabe imaginar que, en aquellos tiempos, los crímenes y la explotación infantil debido a situaciones extremas de pobreza, estaban a la orden del día, y no creo necesario exagerar el carácter fantástico del cuento con un antihéroe artificioso, sino mostrarlo tal cual imagino al autor de dichos crímenes en el mundo real.
La esposa del Ogro debe ser una mujer mayor afable y bondadosa, aunque en sus rasgos debe quedar plasmada la violencia que su marido proyecta sobre ella, no de forma tan directa como las cicatrices o hematomas, pero sí en la expresión de gravedad, o el gesto de tristeza producido por un pasado turbulento junto a su compañero. En realidad, resulta un personaje complejo psicológicamente; resulta ser una mujer buena, que sin embargo vive junto a un ser horrible. No sabemos de dónde procede esa unión, pero, partiendo de la época en que fue escrito el relato, en la que las mujeres aún carecían de derechos ante los hombres, podríamos imaginar que no está casada con el Ogro voluntariamente, y que su vida junto a él no es demasiado agradable.
Aun más interesante resulta la relación entre la esposa del Ogro y él si contamos con que ambos han tenido hijas. Las ogresas, asesinadas por su padre gracias al ingenio de Pulgarcito, son seres casi demoníacos, pero muy queridas por sus padres. Al igual que ocurre con el Ogro, no quisiera exagerar el físico de estas pequeñas arpías, identificándolas, más bien, con niñas detestables a las que un niño de siete años podría temer y odiar al mismo tiempo. De modo que, lo que el autor describe como niñas que chupan sangre, podría traducirse a un abuso de los demás niños, o al hecho de no ser castigadas por el mal que ocasionan. Al igual que en el resto de personajes, sus rasgos físicos deberán estar apoyados por una expresión que las caracterice, en este caso, maldad suavizada por los dulces rasgos de una niña.




No hay comentarios:
Publicar un comentario