jueves, 20 de diciembre de 2012

Aniversario del éxito de las adaptaciones

Hoy no podía dejar pasar el aniversario de la primera publicación de los cuentos de los Hermanos Grimm para hablar de ellos.
A pesar de su fama como escritores de historias que aun se cuentan de padres a hijos, el verdadero mérito de este par de genios reside en las adaptaciones que hicieron de cuentos medievales, cuyo contenido sexual y violento no se correspondía con la época y el público al que eran destinados.
No puedo estar segura al cien por cien, pero diría que éste fue el verdadero comienzo del auge de las "versiones"; historias adaptadas a los tiempos que corren, de modo que vuelvan a captar el interés del espectador, o que no dejen de hacerlo. Hoy día, estamos invadidos por las versiones: cine, literatura, e incluso artes visuales. Cada vez cuesta más encontrar productos, digamos, pertenecientes a la cultura contemporánea, con una base creativa original, que no sean meras "relecturas" de historias ya contadas.
Esto produce, a mi modo de ver, dos consecuencias: por un lado, es obvio que la industria cultural incrementa sus ingresos de forma sencilla, a costa de repetir patrones y estereotipos cuyo éxito ya está comprobado y vendérselos a las masas. Por otro, pienso que la combinación de dichos modelos enriquece las historias que ya conocemos, utilizando unos u otros según el público al que pretendan dirigirse, y el tono que quieran adquirir.
Me resulta especialmente curioso el ejemplo de Blancanieves, cuyo despliegue de versiones cinematográficas en menos de un año me ha dejado atónita.
El cuento de la pobre muchacha que competía con la mujer más poderosa del reino en belleza, según tenía entendido hace relativo poco tiempo, pasó de ser una macabra historia medieval de celos, a un clásico Disney en el que el "amor verdadero" salva a la protagonista y consigue que venza frente a la malvada madrastra. Sin embargo, en muy poco tiempo se han proyectado tres versiones más en las que tenemos Blancanieves para todos los gustos (o al menos, variados):


Mirror Mirror, donde se trata de un cuento digno de la empalagosidad y superficialidad holliwoodiense;


Blancanieves y la Leyenda del cazador, donde se convierte en mercenaria víctima de lo que ahora se conoce como síndrome de Estocolmo;


Y la versión española de Blancanieves; que aun no he visto, pero que utiliza el, tan de moda, estilo retro en blanco y negro para retratarnos a una Blancanieves torera.
¿Dónde quedó el cuento original de Blancanieves? Si no investigáramos sobre ello, probablemente tan sólo podríamos percibir un atisbo de la esencia del cuento sintetizando todas las historias y despojándolas de toda la ornamentación que las hace distintas unas de otras.
Sin embargo, quizá el interés de todas ellas resida en el tratamiento de toda esa ornamentación. Y quizá, en un mundo donde casi todo está inventado, debiéramos ir acostumbrándonos al manejo de dichas piruetas narrativas para expresar una idea del cuento, u otra, y adaptarlas al público actual al que queremos dirigirlas. Igual que se lleva haciendo con Pulgarcito desde que se publicó por primera vez, aunque necesitaría otra entrada de este blog para hablar de ello.

1 comentario:

Blanca dijo...

Y te falta la versión de la ABC: "Once Upon a Time" :)